
Cuántos de nosotros no hemos sufrido el pésimo servicio de la compañía de Luz y Fuerza del Centro? Y cuando nos referimos a pésimo, no sólo hablamos de la intermitente distribución en el suministro de la energía eléctrica en diversas partes de la Cd. de México, tampoco de la variación de voltaje ni mucho menos del déspota trato de sus empleados hacía sus clientes; sino también de la injusta, obsoleta y amañada forma en la que se cobran los recibos por el básico servicio.
Parece que la “justicia divina” finalmente se hizo presente y venció el bien sobre el mal, o mejor aún, Dios escuchó a todos los mexicanos común y corrientes que tantas y tantas veces estuvimos haciendo largas filas para aclarar alguna discrepancia en nuestro recibo mensual, y es que sin el afán de pecar de sensacionalistas, el 99 por ciento de los consumidores –si no es que todos- fuimos víctimas de la peor de la empresas retrógradas, costosas y disfuncionales del gobierno mexicano. Continúa... (haga click abajo en "leer más").
Luz y Fuerza del Centro, distribuía de energía eléctrica a la Cd. de México y 4 estados vecinos. Sólo para esas 5 entidades, su fuerza laboral era de 40 mil trabajadores; esto es, lo que un trabajador podía hacer por sí solo lo hacían 4 personas más ya que contaba sobradamente con una plantilla de trabajadores protegidos por el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), pero la empresa estaba en quiebra y le costaba miles de millones de pesos al pueblo de México.
“Mi nombre es Guadalupe Campos, tengo 65 años, soy madre soltera y vivo con mi hijo Lalito quien estudia en la prepa por las tardes, ya que en las mañanas me ayuda con mi puesto de tacos. Mi casita de un solo piso cuenta con un refrigerador pequeño y una televisión. La quincena pasada me llegó mi recibo de luz por 16 mil pesos, cuando el resto de las vecinas siempre pagan 80 ó 90 pesos a lo mucho y son más de familia”.
“Después de hacer una fila de 2 horas y media para sacar mi turno, una persona que ni me volteaba a ver, me dijo que tenía que pagar el recibo, que mientras se aclarara la situación, tenía que pagar. ¿16 mil pesos? -le dije- no los he visto juntos más que en el juego del turista de mis hijos”.
Cuántas historias tan indignantes y peores que ésta, hemos vivido los que habitamos en el centro del país?
Y es que sin saber mucho de política, el pueblo, debido al hartazgo que existía con dicha compañía, aplaude y celebra la decisión del presidente Calderón, al haber ordenado la extinción de Luz y Fuerza del Centro, el pasado 11 de octubre.
Las empresas también han sufrido en sus costos operativos directos, la ineficacia de Luz y Fuerza del Centro y se estima que se han invertido hasta 400 millones de pesos en este año para combatir la falta de servicio, cambios de voltaje e ineficiencias en el suministro de energía eléctrica.
40 mil trabajadores despedidos, de los cuales muchos de ellos seguramente sí tenían la intención de servir con trabajo y honestidad, pero que finalmente la misma inercia de la ineptitud, el confort y la mediocridad de sus líderes, los llevó a caer en las garras del retroceso.
Por supuesto los actores políticos de izquierda y centro que son antagónicos al PAN, han aprovechado el tema para crear controversia entre dependencias, sindicatos e inclusive entre el pueblo -quien es el único que paga siempre los platos rotos- y mal informar con la ya trillada bandera de “NO a la privatización de la energía”.
Lo único que pedimos los consumidores y microempresarios que trabajamos día a día con la firme convicción de que México saldrá adelante -a pesar de sus gobernantes- es que se aproveche esta importante decisión para subsanar todos los puntos en contra que tenía dicha paraestatal, entre ellas, los excesivos y desequilibrados cargos al paciente pueblo.
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