
México ofreció al mundo un regalo apreciado: el caco, su nombre científico (taxonomía) que etimológicamente significa “alimento de los dioses”. Fonéticamente “cacao” proviene del maya Ka’kaw, inicialmente utilizado como bebida ceremonial para mantener de pie a los ejércitos, tal como narra Hernán Cortés en una carta a Carlos V, quien al recibir en España el preciado fruto, añade azúcar y vainilla, teniendo una grata aceptación, desarrollándose así el Chocolate. Continúa... (haga click abajo en "leer más").
En Holanda se perfecciona su preparación al hacerlo más soluble, quitando la manteca de cacao.
En Bélgica es un orgullo nacional su chocolatería artesanal. En sus vitrinas presumen estar elaborados con cacao mexicano, aún cuando África tiene el 73% de la producción mundial, para los belgas el prestigio que ofrece el origen del ingrediente principal, hace la notable diferencia.
Cada árbol puede medir entre cuatro y diez metros de altura y se pueden cosechar hasta por 40 años. El clima cálido y húmedo del trópico, es su mejor cobijo.
Se ha empleado como una medida terapéutica en casos de deficiencia de magnesio, para disminuir la tos, equilibrar los niveles de neurotransmisores involucrados en la ingesta de alimentos o durante periodos depresivos.
Los "chocolate-craving" o deseos incontrolables por un chocolate, tienen también su origen hormonal previo al ciclo menstrual, lo que indica una inclinación genética por este antojo.
El chocolate contiene varios constituyentes biológicamente activos; metil-xantinas, aminas biogénicas, ácidos grasos tipo canabinoides; todos ellos con potencial de provocar comportamientos y sensaciones psicológicas paralelas a otras sustancias potencialmente adictivas, especialmente en personas muy sensibles o en niños muy pequeños.
La sustancia activa que contiene el chocolate es la teobromina, un estimulante más ligero respecto a la cafeína, productor de endorfinas.
Mientras más cocoa o licor de cacao contenga un chocolate tal como son los de tipo amargo y semi-amargo, mayor su efecto estimulante, actuando también como antiinflamatorio y antioxidante.
Cada mes las mujeres que acuden a su tienda a comprar desde toallas femeninas, un té de manzanilla y pastillas para el dolor del cólico, puede también comprar unos ricos chocolates que ayuden a relajar el endometrio, producir endorfinas y sentirse más animadas.
Si una de estás mujeres con “chocolate-craving” acuden a sus tiendas a comprar toallas sanitarias y encuentra a unos pasos una variedad de chocolates gourmet, artesanales o surtidos pueden estar seguros amigos tenderos que ésta mujer se volverá una cliente cautiva al satisfacer 2 necesidades al mismo tiempo!
Vale la pena intentarlo, ¿no cree?