Tomar decisiones. Por: Marisol Guzmán/Revista "El Comercio Tradicional al Detalle". Mayo 31, 2018. Uneabasto.com

Vivir es actuar. Actuar es decidir. La vida cotidiana es una sucesión interminable de decisiones. Algunas son pequeñas y no tienen consecuencias; otras son grandes y pueden determinar el curso de la vida. Cuando un patrón de toma de decisiones es racional, vivimos una vida racional. Cuando ese patrón es irracional, nuestra vida también lo es.

Las decisiones racionales maximizan la calidad de vida propia sin violar los derechos de otros y sin dañar su bienestar y aumentan nuestras oportunidades de lograr la felicidad, de vivir exitosamente y de realizarnos.

El pensamiento crítico, cuando se utiliza para la toma de decisiones mejora la racionalidad de las decisiones hechas al elevar el patrón de toma de decisiones a un nivel de conciencia y de elección deliberada.

Nadie escoge deliberadamente vivir una vida irracional; sin embargo, son muchos los que escogen subconscientemente vivir una vida irracional o poco ética; al hacerlo, maximizan sus posibilidades de ser infelices y estar frustrados o de lastimar a otros en busca de ventajas para sí mismos.

Es importante que todo ser humano sea conciente que toda decisión generará consecuencias. En la medida que estructuramos y evaluamos nuestras acciones, la posibilidad de éxito en dichas decisiones aumentará.

“Grandes” decisiones

Hay dos tipos de grandes decisiones que uno tiene que aprender a reconocer en la vida:

1.- Aquellas que tienen consecuencias más o menos obvias a largo plazo (la selección de una carrera, el matrimonio, la selección de los valores, de la filosofía, decisiones familiares básicas).

2.- Aquellas cuyas consecuencias a largo plazo tienen que ser “descubiertas” (tales como las implicaciones de nuestros hábitos diarios, incluyendo las implícitas en nuestros hábitos alimenticios y de ejercicio).

Las decisiones “no pensadas” resultan ser en general las más peligrosas, las decisiones que se cuelan en nuestras vidas sin ser detectadas o evaluadas. Es claro que no es posible lograr que todas nuestras decisiones sean conscientes, porque entonces no existirían los hábitos. En lugar de eso, procuramos evaluar las categorías o grupos de decisiones, por un lado las que son grandes por la cantidad de las mismas, y por el otro, las que son grandes por sí mismas.

La lógica de la toma de decisiones

La lógica está determinada por la meta que persigue esa decisión y por la pregunta que le sigue a esa meta.

· La meta: Decidir entre un grupo de alternativas, la que está más de acuerdo con nuestro bienestar y el de los demás.
· La pregunta: Puesta en términos de terminar la siguiente frase: “En este punto de mi vida, enfrentado a estas alternativas (A, B, C o D) ¿cuál es la que tiene mayores probabilidades de mejorar mi bienestar y el de los demás?”

Las cuatro claves de la toma sensata de decisiones son:

1.- Reconocer que se está frente a una decisión importante.
2.- Identificar con precisión las alternativas.
3.- Evaluar lógicamente las alternativas.
4.- Tener la auto disciplina para llevar a cabo la mejor alternativa.

Por: Marisol Guzmán/ Revista " El Comercio Tradicional al Detalle", en colaboración con Uneabasto.com. Todos los Derechos Reservados MMXVIII

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