El gordo del camión. Por: Lalo González/Revista "El Comercio Tradicional al Detalle". Julio 23, 2021. UneAbasto.com

Casi hasta atrás, en los asientos, venía un gordo de 130 kilos, ya te imaginarás.

Sucedió dentro de un autobús de segunda clase que venía de GDL a CDMX. Era ese servicio nocturno de siete horas, que había salido a las 11 pm y la mayoría de los asientos venían ocupados. Casi hasta atrás, en los asientos venía un gordo de 130 kilos, ya te imaginarás, sentado junto a la ventanilla.

El servicio de ese horario es para que los pasajeros puedan dormir y llegar a CDMX algo descansados para ir a sus compromisos.

Tan pronto como inició su recorrido el camión y se apagaron las luces, todos los pasajeros se relajaron y se acomodaron mejor para poder dormir.

Habían transcurrido apenas unos minutos cuando alguien empezó a roncar; primero era despacito, pero conforme pasaban los minutos empezó a roncar más fuerte, tanto que, hasta los pasajeros de los primeros asientos estaban molestos por el ruido.

El ruidoso era ese gordo que hasta parecía que gozaba de su sueño y también de molestar a los demás pasajeros.

Algunos de éstos, muy enojados, le empezaron a hacer “shhh” para que se callara, pero nada; el molesto ruido seguía; por ahí se oyó a alguien gritarle “cállese ya, deje dormir también”. Un pasajero, se paró a hablar con el gordo ya de cerca, otro más lo empezó a mover, pero nada.

Por último, el que iba atrás de él, ya desesperado, le pegó con una botella en la cabeza para callarlo. Tan duro fue el golpe que se despertó desangrando.

Adolorido y enojado, por haberlo despertado, el gordo se levantó buscando a la persona que lo había golpeado.

Había muy poca luz dentro del camión cuando el gordo se paró y empezó a gritar, ¿Quién fue el que me golpeó?, pero nadie le contestó, resulta que ya no había nadie en el camión.

Entonces, ¿Qué fue lo que pasó?

El camión ya estaba llegando allá por la Av. López Portillo, para ir a la terminal del Norte, por lo que el día ya estaba clareando.

Momentos antes de que el gordo empezara a reclamar por el golpe, el camión había chocado con un tráiler y se había volteado; todos los demás pasajeros pudieron salir del autobús con pocos daños, pero el gordo no.

Al voltearse el camión del lado donde él iba, se golpeó fuertemente la cabeza en la esquina de la ventanilla y murió al instante.

Su alma se fue rápidamente al limbo, allá donde, debido a sus pecados, los difuntos tienen que pasar un tiempo, hasta ser perdonados.

Antes de ascender o descender al lugar donde van los que roncan mucho, su espíritu se salió de su cuerpo a reclamarle al que lo había golpeado, ya que tardó en darse cuenta que él había sido el único que falleció en el choque y que nadie lo había golpeado, que había sido el fuerte trancazo que recibió durante su profundo sueño.

Esta historia fue real, pero algunos pasajeros de la misma ruta, de la misma línea de camiones y del mismo horario, aseguran que muchas veces han visto a un gordo sentado casi hasta al fondo del camión, roncando.

Por: Lalo González/ Revista "El Comercio Tradicional al Detalle", en colaboración con Uneabasto.com. Todos los Derechos Reservados MMXXI

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