Frustración e inmadurez. Por: Juan José Ceballos/Revista "El Comercio Tradicional al Detalle". Enero 28, 2021. UneAbasto.com

La frustración se produce cuando las expectativas del individuo no coinciden con los hechos reales. Lo que frustra no es tanto la adversidad sino el hecho de que los acontecimientos no se produzcan como uno esperaba.

Una persona inmadura espera que los acontecimientos se sucedan siempre del modo que más le conviene. Cuando esto no es así, le resulta difícil aceptar que sus previsiones eran incorrectas y que había concebido unas expectativas infundadas.

Lo común en estos casos es buscar un culpable porque resulta más fácil que aceptar el propio error.

Con la madurez, por su parte, el hombre se hace menos iluso, espera menos de la vida y se aproxima más en sus expectativas a la realidad.

El inmaduro, en cambio, es más propenso a los grandes golpes. “Vive de ilusiones y cosecha desencantos”. Tiene una idea subjetiva del mundo y todos sus deseos los transforma inmediatamente en expectativas. No cuenta para nada con los imponderables y factores variables. Se cree el centro del universo.

El inmaduro está tan centrado en sí mismo que todo lo toma de un modo personal. En la adversidad, culpa al destino o a otra persona de actuar contra él. Y jamás, jamás se detiene a pensar que puede ser él, el equivocado.

Lo más grave de la inmadurez es la óptica miope que tiene de la vida: sólo considera lo inmediato. Ignora la lección que encierra toda contrariedad.

No entiende que la vida funciona con una estrategia a largo plazo y que cada pequeña derrota personal que nos inflige, no es más que una sabia preparación para ayudarnos a ganar la gran batalla final contra la ignorancia.

Por: Juan José Ceballos/ Revista "El Comercio Tradicional al Detalle", en colaboración con Uneabasto.com. Todos los Derechos Reservados MMXXI

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