Negocios y emociones no se llevan. Por: Mario Montoya/revista "El Comercio Tradicional al Detalle". Agosto 25, 2021. UneAbasto.com

Tu tienda es un negocio, y como tal, debe ser frío y calculador a la hora de planear.

Los negocios son una actividad que no se puede mezclar con las emociones, porque éstas pueden acabar con los negocios.

Esto es muy cierto, las emociones negativas pueden arruinar un negocio, por lo que hay que saber gestionarlas.

Debes tener bien claro que, tu tienda es, antes que nada, un negocio, y como tal, éste debe ser frío y calculador a la hora de planear, negociar con proveedores, fijar precios, ofrecer promociones y vender los productos.

Sin embargo, esto no es aplicable a la hora de atender a tus clientes y de liderar a tu personal, con ellos debes aplicar cierta dosis de emotividad.

En el caso de los clientes, ya lo hemos dicho otras veces: una respetuosa pero sincera sonrisa, un afectuoso “buenos días/tardes” y un sincero “que le vaya bien/cuídese”, son suficientes.

Esto es porque, como nos dicen los amigos de cuarteroagurcia.com: “las empresas y los empresarios no tienen emociones, las personas sí”. Como empresarios, es necesario separar bien lo personal de los negocios.

Hay que tener cuidado porque, aunque no queramos, las emociones interfieren de forma directa en el mundo de los negocios, y como resultado de esto, algunos de estos pueden irse al traste por cuestiones de orgullo, vanidad, impaciencia, intolerancia, etc.

Además, tomemos en cuenta que, una mala gestión de nuestras emociones en los negocios nos resta capacidad competitiva.

“Para que tu negocio sea negocio y para que tu rendimiento empresarial siempre esté el máximo, procura que, dentro de él, ninguna de tus emociones te desborde o te paralice”.

No obstante todo lo anterior, aunque los especialistas del tema nos aseguran que, “aquellos que pueden controlar sus emociones tienen mayores probabilidades de lograr el éxito”, estoy convencido de que eso no tiene que ser estrictamente así.

No se trata de tener un control absoluto de las emociones, ya que el término control implica sometimiento y para alguien muy emotivo ocasionaría mayores problemas emocionales.

El concepto controlar, tiene una connotación muy estricta, suena a algo forzado; además, controlar requiere entrenamiento y por lo mismo lleva tiempo aprender a hacerlo.

Veamos, es normal estar molesto, enojarse y hasta llegar a la ira, con personas o con situaciones incómodas como el cansancio, las pocas ventas, etc.

Las emociones no son malas; son las que nos hacen humanos y, todas, positivas o negativas, forman parte de la naturaleza personal de cada persona.

Por esto mismo, no se trata tanto de controlarlas, pues no somos robots; más bien, se trata de aprender a gestionarlas (dirigirlas); es decir, saber dónde, cuándo y cómo dar rienda suelta a ellas; esto es muy diferente a querer controlarlas.

Como seres humanos, es natural tener todo tipo de emociones, y de verdad, a muchos nos cuesta verdadero trabajo controlarlas.

En nuestro día a día, muchas veces, y debido a que los problemas nos arrastran, perdemos la tolerancia que debemos tener ante las situaciones incómodas o ante personas molestas.

Las emociones se producen en nuestro cerebro límbico, pero para poder gestionarlas a través del razonamiento y de buscar soluciones a lo que nos molesta, tenemos nuestro cerebro neocórtex o racional.

La clave para empezar a gestionar las emociones está en el conocimiento de sí mismo.

En tu caso, amigo detallista, identifica los momentos en que sientes o te invade alguna emoción y busca entender las razones de éstas; esto te ayudará a poder identificar también las de las personas que te rodean o con las que interactúas.

Algunas terapias para gestionar o desahogar las emociones:


• Camina, trota o corre durante media hora, diariamente o cada tercer día.
• Cuando vayas a una fiesta o reunión sonríe a carcajadas, baila, deviértete.
• Cuando tengas ganas de llorar, llora, ya sea en privado o con alguien a quien le tengas mucha confianza.
• Aprende a reírte de todo, hasta de tus problemas.
• Cuando tengas ganas de golpear a alguien, con el palo de una escoba pega duro en un colchón, imaginando que es ese alguien.
• Trabaja diariamente en tu autoestima y en tu auto-aceptación.
• Practica la meditación o reza por lo menos.
• No tomes nada a nivel personal, mucho menos las críticas.
• Si cargas con algunas culpas, aprende a perdonarte.
• Si cargas, también, con algún resentimiento, perdona tu pasado; en silencio trae a tu mente a aquellos a quienes te ofendieron o agredieron y diles adiós para siempre.

Una adecuada gestión de nuestras emociones nos ayuda a:


• Manejar las situaciones que surgen en el ambiente de trabajo.
• Evitar conflictos, no sólo laborales, sino también, a enfrentar la competencia.
• A mejorar las negociaciones con proveedores.
• A entender y tratar mejor a los clientes, lo que, definitivamente, deriva en un aumento de clientela.
• A preocuparte menos y ocuparte más en lo que a tu negocio corresponde.
• A mejorar tu salud física y emocional.

Por: Mario Montoya/ Revista "El Comercio Tradicional al Detalle", en colaboración con Uneabasto.com. Todos los Derechos Reservados MMXXI

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