Estilo para resolver los problemas. Por: Ray González/Revista "El Comercio Tradicional al Detalle". Junio 13, 2018. Uneabasto.com


En la práctica diaria, en la forma en que solucionamos nuestros problemas, se distinguen, al menos, tres tipos de estilos; incluso podríamos calificar a las personas según estos, dividiéndolas en Analíticas, Creativas y Prácticas.

En la vida real, esto no es precisamente así; ante ciertas situaciones y de acuerdo con nuestra profesión o actividad, a veces somos prácticos, otras creativos, otras más, analíticos, o de plano usamos una combinación de los tres.

Sin embargo, aunque siempre dependerá de lo grave del problema y del nivel emocional de cada persona, siempre uno de éstos estilos será el predominante.

En su libro “La resiliencia; Construyendo en la Adversidad”, su autor Al Siebert, describe estos estilos conductuales como “los tres tipos de inteligencia básicos”, y nos sugiere que “utilizarlos a nuestra conveniencia nos ayudará a resolver cualquier tipo de problema”.

Por lo anterior, tenemos a nuestra disposición estas tres formas distintas de resolver cualquier situación complicada que se nos presente:

1.- Usando el estilo Analítico:

Éste consiste en hacerse las mejores preguntas para obtener las respuestas que nos facilitarán la solución de problemas. Preguntas como:

¿Cuál es el verdadero problema?
¿Cuál es su gravedad?
¿Cuál es su urgencia?
¿De cuánto tiempo y de cuánta información disponemos?
¿A cuántas personas implica?
¿Qué deseo al resolverlo?
¿Cuál es mi objetivo principal?
¿Qué resultado consideraré como satisfactorio?
¿Qué aprenderé?
¿Cómo podré evitar que vuelva a ocurrir?

Este estilo es para usarse en problemas y situaciones que permitan el análisis y la formulación de estas preguntas.

2.- Usando el estilo Creativo:

En éste no se buscan soluciones lógicas; se trata de resolver problemas con soluciones poco comunes.

Este estilo no es sólo para personas con alto nivel de I.Q. o para grandes invenciones. Cualquier persona puede perfectamente resolver problemas de esta manera; ejemplo de esto es que se puede llegar a una solución creativa cuando se deja de pensar en resolver un problema.

“La inteligencia creativa para resolver problemas busca más bien sensaciones o intuiciones que posibiliten la creación de nuevas e imaginativas soluciones”. Es lo que se conoce como “Pensar fuera de la caja”; es decir, pensar de forma poco convencional.

Una forma excelente de resolver problemas de manera creativa es mediante lo que se denominan las preguntas sin censura. Dichas preguntas no guardan ninguna relación aparente con el problema planteado, siendo la imaginación la que fluye libremente sin prejuicios, clichés o convencionalismos.

Al Siebert propone el siguiente ejercicio para trabajar la imaginación creativa a partir de la asociación de palabras. Su finalidad es buscar una palabra que tenga algo en común con otras tres palabras.

Por ejemplo, ¿qué palabra tienen en común las palabras: hecho, segunda y obra? La respuesta sería: mano (hecho a mano, segunda mano, mano de obra).

Otros ejemplos de asociaciones:

1. dormir – chimenea – saco
2. pistola – olla – piscina
3. pulso – doble – tapete
4. turno – nocturno – urbano
5. sueño – debajo – agua

Aquí tienes las soluciones:

1. paja; 2. tirar; 3. juego; 4. guardia 5. colchón.

De acuerdo con el autor, para resolver problemas de forma creativa, debemos:

• Entender todos los detalles del problema.
• Observar atentamente los detalles.
• Olvidar el pensamiento consciente.
• Tratar de resolver el problema con un enfoque más lúdico.
• Evitar emitir juicios de valor; éstos sólo ponen barreras y obstáculos a posibles soluciones.
• Nunca auto-censurarnos.
• Alejarnos del problema mediante pausas, dando un paseo o escuchando música y volver otra vez a él.

Preguntarnos:

• ¿Qué sucedería si mirásemos el problema desde otra perspectiva?
• ¿Cuántas maneras hay de manejar la situación o problema?
• ¿Qué tiene de divertido el problema?
• ¿Qué sucedería si…?

3.- Usando el estilo Práctico:

Éste se aplica en los casos que requieren solución rápida, donde no es necesario el análisis ni mucha creatividad, ni hay tiempo para éstos; en aquellos donde no es necesario tener un IQ alto ni grandes estudios; donde hasta un loco pudiera resolver el problema de forma práctica.

Sólo es necesario no involucrar las emociones; evitar enojarse, así como la ansiedad y el miedo; aceptar la realidad del momento. Si nos enojamos ante un problema no podremos ver la solución práctica del mismo.

Un ejemplo de cómo resolver problemas de manera práctica es el caso del hombre al que, habiendo estacionado su auto frente a un manicomio, le robaron una llanta con todo y los cuatro tornillos. Desesperado y enojado por el robo decidió usar la de refacción, pero no podía porque hacían falta los tornillos. Entonces por una ventana del edificio uno de los locos le gritó la solución, indicándole que le quitara un tornillo a cada una de las otras tres llantas. Habiéndolo hecho así, el afectado pudo llegar a donde pudieron arreglarlo bien.

Por: Ray González/ Revista "El Comercio Tradicional al Detalle", en colaboración con Uneabasto.com. Todos los Derechos Reservados MMXVIII

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